viernes, 6 de abril de 2012

Que escasa es la gloria mientras dura

Cuando caiga la noche y las estrellas sonrían...

Cuando cae la noche todo entra en calma. El silencio se apodera de las calles del barrio de clase media donde vivo. Cuando el Sol se esconde para, a veces, dejar sitio a la diosa pagana, las luces se apagan y los cerebros descansan. Menos el mío, que por lo visto tiene un horario distinto. Todo se ve mucho más claro de noche, sin ruidos que contaminen tus pensamientos, ni conversaciones que te marean la cabeza. Cuando la oscuridad te rodea y vuelves a meditar las cosas todo parece más simple, como si las interferencias humanas ya no actuarán sobre tus reflexiones.

Mientras la ciudad duerme, yo pienso en ti. Y me pregunto, claro, si tú haces lo mismo.

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