viernes, 13 de abril de 2012

Impotencia

Hoy fui al teatro con el instituto. La típica salida tonta para que dejemos de pedir excursiones... Ha venido bien para respirar un poco de aire fresco en medio de este "drama" que se está viviendo en clase. El camino ha sido divertido, tonterías y risas como cualquier otro día, aunque con una nota amarga, cómo no. La historia era, sinceramente, lo que menos nos importaba del viaje: todo el mundo sabe que esas obras nunca son demasiado reflexivas. Pero esta lo ha conseguido, aunque no precisamente por su trama.

Primera imagen, un sólo hombre que empieza a hablar y a introducirnos en el espectáculo. Aproximadamente dos minutos después, entra en escena otro personaje. Una chica, bajita y regordita, entra en escena. El público, nada más verla entrar, comienza a hacer ruidos como consecuencia de su físico... ¿de verdad? No me lo puedo creer. ¿No son capaces de pensar en el daño que están haciendo? ¿No se dan cuenta de que esa chica tiene sentimientos, como cualquier persona? ¿No se dan cuenta de que por provocar cuatro risas tontas que dentro de dos horas se habrán olvidado pueden arruinar el día completo de esa chica? ¿Que digo el día? La semana, o el mes, o la vida entera. ¿No se dan cuenta del dolor que eso puede causar? ¿Qué quizás esa chica que parece no importarle en realidad se pasa las noches llorando por culpa de gente como ellos? Nunca les han humillado, por supuesto. Son personas que nunca han sentido arder sus mejillas delante de tantas personas, y cuya mayor preocupación es si su flequillo está en su sitio. Espero sinceramente que esa chica sea fuerte, porque el mundo está lleno de imbéciles.

Y para poner la guinda al pastel, aparece diez minutos después otro personaje en la obra. La chica perfecta. Piernas infinitas y pecho generoso. Silbidos, risas, incluso aplausos a la chica, provocando su sonrisa de superioridad, falsamente disimulada. ¿Cómo se debe haber sentido la primera protagonista al ver eso? Las comparaciones son odiosas.

He sentido impotencia, mucha impotencia, por no poder decir a cada persona que se ha burlado de esa adolescente todo lo que alguien debería haberles dicho.

Aún me cuesta creer que el mundo esté plagado de gente tan cruel, que no piensa ni lo más mínimo en los sentimientos de los demás.

De verdad, espero que el Karma exista.

2 comentarios:

  1. Uff... tan familiar, me pasa con el daño hacia los perros, los gatos, los animales en general... Impotencia de la violencia psicológica o física hacia los niños, las mujeres, todo! quizá se esparció por el mundo un germen de indiferencia tal que ya nada tiene la suficiente capacidad de asombrar y volvernos sensibles... Algo anda mal y que bien que alguien lo note!

    Saludos

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    1. Es cierto lo que dices sobre la indiferencia, nada nos afecta, nada nos importa... estamos acostumbrados a cosas así...
      Mucho ánimo con lo que sea que va mal, espero que mejore.

      Saludos (:

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