domingo, 15 de enero de 2012

Su nombre se llama Marea

Parece que aún puedo oírlo. Verlo. Sentirlo. Si cierro los ojos puedo volver a ese momento.

30 de diciembre del 2011.

El mejor día de toda mi vida. Quisiera haberle hecho un post a este día tan especial para mi antes, pero por unas cosas u otras no ha sido posible. Mejor tarde que nunca.

El 30 de diciembre del 2011 fue el día que con más ansia he esperado nunca. El día en el que más esperanzas he depositado. Y no dejó nada que desear.

A falta de un día para el fin de año, ese día compensó todo lo malo que me hubiera ocurrido en los 364 días anteriores. Como si haber pasado tantos malos momentos hubiera merecido la pena solo por vivir esa experiencia, como si hubiera sido un gran año sólo por haber contenido esas 24 horas.

El día 30 de diciembre de 2011 fui a mi primer concierto. Dicen que es inolvidable. Espero sinceramente que así sea. ¿Y quién protagonizó tan peculiar espectáculo? Pues, por supuesto, Marea. Marea en su gira "En mi hambre mando yo" Marea que es uno de los grupos que me han acompañado desde que empecé a definir mi gusto musical. Marea que canta las canciones que recitan mi vida. Marea que nunca decepciona. Marea. Marea. Siempre Marea. Quien los haya escuchado me entenderá. La perfecta armonía entre la poesía y el Rock & Roll. El perfecto uso de la metáfora y esa sensación de que escriben tus pensamientos. 

Madrugué con una sonrisa en la cara para poder llegar a la puerta del Palacio de los Deportes a las 10 de la mañana, comenzando el concierto a las 10 de la noche. Pero no me importó, no me importó en absoluto. Fueron 12 horas esperando en el principio de la fila (segundo puesto, solo detrás de otro grupo de chavales) Yo iba con mi hermana, la música es algo que siempre nos ha unido y nada puede cambiar eso. Entre todos había muy buen rollo, como si nos conociéramos de toda la vida. Compañerismo. Lo que no una la música, no lo une nadie. Y entre risas, bocadillos y canciones a coro, las horas fueron pasando. A las ocho de la tarde se habrían las puertas. Las puertas de la felicidad, por decirlo de alguna manera. Corrimos por los rincones de todo el palacio como si nos fuera la vida en ello, todo para poder llegar a la primera fila de la pista. Rozando el cielo con los dedos. 

Durante la actuación de los teloneros "Luter", amigos de los navarros, Kutxi (en chándal) salió al escenario provocando la ovación de todos los allí presentes. Como si hubiera aparecido un Dios. Tocó un tema con ellos y volvió a los entresijos del escenario.

A las 10 y escasos 5 minutos se apagaron las luces de nuevo. El espectáculo comenzaba por fin. Había imaginado tantísimas veces ese momento. Y en ninguna había sido tan maravillosa como lo fue en realidad. Entre proyecciones y focos, ya había cinco personas en el escenario. Kutxi Romero, Eduardo Beaumont, César Ramallo David Díaz y Alén Ayerdí. Dispuestos a ofrecerme las dos horas y media más intensas de mi vida.

Como anunciaron, tocaron canciones del siglo pasado y del actual. Desde "Bienvenido al secadero", del nuevo disco, para comenzar hasta "Marea" para la despedida, pasando por algunas indispensables como "En tu agujero", "Que se joda el viento", "Manuela canta saetas", "Ciudad de los gitanos" o hasta "El perro verde", pedida a coro por todo el público. 

Y entre canción y canción, podía caer alguna reflexión del cantante poeta Kutxi o una queja de lo cara que está la vida en la capital. Homenajes a aquellos que no pudieron asistir al concierto, y la promesa de que volveríamos a vernos. Y si no, sería culpa suya, palabra. 

Y podría estar hablando durante horas de lo mismo. De que yo llevaba un cartel pidiendo el sombrero de mi  querido José Carlos Romero Lorente o de que pude tocarle con mi propia mano porque bajó del escenario. De como el palacio entero se emocionaba con "Corazón de mimbre" o se venía arriba con "Duerme conmigo". De como Piñas me tiró una púa que guardo como oro en paño. Pero Doc, no te quiero aburrir, así que, al igual que un familiar pesado hablando de sus vacaciones, mejor te enseño las fotos.




































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