jueves, 5 de enero de 2012

Mi pequeña aportación a la humanidad.

Todos sabemos que los refranes son ciertos. Muy ciertos. Pero a veces nos hace falta algo para ser conscientes de que lo sabemos. Un estímulo lo suficientemente grande como para hacerte reflexionar. A veces es algo bueno, la mayor parte de las veces es malo. Y es una pena que tengamos que sufrir algo así para empezar a pensar con claridad.
Sólo escribo esta entrada con la intención de ser el estímulo de alguien, el estímulo bueno, el que no hace daño. Quiero que alguien en algún lugar abra los ojos y se de cuenta de que hay que empezar a apreciar lo que se tiene antes de que se pierda. Ve. Ve y dile a tu madre que la quieres. Ve y dale las gracias a tu padre por haberte llevado a aquel partido de fútbol. Ve y abraza a tu hermano, aquel que te dio su hombro para llorar sin preguntar siquiera cuál era el problema. Ve y hazle saber a tu amigo todo lo que le aprecias. Ve, porque quizás cuando quieras hacerlo ya es demasiado tarde. Ese será el estímulo doloroso, si este no ha servido para nada. Deja el ordenador un momento, él no te va a consolar cuando estés triste. Ve y gánate el cariño de todos los que tienes alrededor. Dedícale una sonrisa a un desconocido hasta que te la devuelva. Róbale un beso a esa chica que llevas meses observando. Canta a pleno pulmón tu canción favorita y baila hasta caer rendido porque, amigo mío, las pequeñas cosas son las que hacen la felicidad.
No esperes a echar de menos a alguien para decir lo mucho que le añoras, dile ahora que lo tienes ahí lo mucho que sufrirías si se fuera. No aplaces un abrazo, no pienses mañana le diré que le quiero. Hazlo. Hazlo ahora mismo.

Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Nunca.

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