domingo, 1 de enero de 2012

Bienvenido, 2012

Empieza un nuevo año. Nuevos propósitos, nuevos sueños, nuevas metas. Probablemente, en marzo, ya se hayan olvidado todos esos objetivos, pero toca hacer el paria. Sinceramente me gustaría tener un buen año. Quiero decir, eso lo quiere todo el mundo, pero yo quiero dejar atrás todo lo malo que ha tenido el 2011. Calendario nuevo, borrón y cuenta nueva. A ver si esta vez no nos salen decimales. Quiero llevarme bien con todos, quiero reconciliarme con aquellos con los que estoy mal, aunque lo veo difícil. Quiero ver mundo y si por mi fuera cambiar de casa, salir de este pueblo. Quiero oír música nueva, ver muchas películas, capítulos de series pendientes y leer muchos libros. Aprenderme canciones y gritarlas a pleno pulmón. Hacer alguna locura, dar abrazos, dar besos, amar, odiar, recordar, planificar. Quiero estar a gusto conmigo misma y con mi cuerpo. Quiero pasar una noche completamente en vela y dormir durante 24 horas. Quiero Voy a sacarme el curso y a aprobarlas todas, voy a ir al cine y a comer palomitas con mi hermana. Quiero correr entre la hierba y rodar por el campo.
No quiero ver pasar mi vida y arrepentirme de haberla dejado pasar en el último momento. No quiero acabar siendo infeliz en una casa con des-conocidos. No quiero que este sea un año de mierda. No quiero mirar atrás dentro de treinta años y recordar la adolescencia como una mala época. No quiero acabar mirando la tele al lado de alguien de quien me he distanciado cada vez más para acabar cenando con la mirada clavada en el plato.
Son muchos deseos, pero espero que se cumplan absolutamente todos. Feliz año, Doc, que no se quede solo en una frase hecha.

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